Sinopsis
En la Argentina de fines de la década de 1910, Juan Ponce (interpretado por Héctor Quiroga), un campesino empobrecido, emprende el viaje a la gran ciudad en busca de mejores condiciones de vida. Una vez allí, se emplea en un frigorífico. En un ambiente de alta conflictividad, Juan se relaciona con activistas obreros y rápidamente se convierte en líder de una huelga que culmina en una violenta represión. Perseguido por las autoridades, escapa con la ayuda de Elena (Camila Quiroga), la hija del patrón, de quien se enamora. De regreso en el campo, retoma la agricultura y se convierte en dirigente agrario, y allí pone en práctica los recursos aprendidos en la lucha obrera para enfrentarse a los terratenientes e intermediarios. Elena, mientras tanto, es forzada a casarse con un estanciero amigo de su padre.
Reseña
“Cine-drama genuinamente argentino. En Asunto, en Tipos, en Ideas”. Así invitaba el afiche a ver la proyección de Juan Sin Ropa, película silente que, cuarenta años más tarde, el crítico e historiador del cine argentino Domingo Di Núbila consideraría como “la “primera cinta que se puso de parte del proletariado con total combatividad”. Estrenada en junio de 1919 en los cines de Buenos Aires, Juan Sin Ropa fue un gran éxito de público en Argentina y tuvo una buena circulación internacional. Fue la primera realización de Quiroga-Benoît Film, productora formada por la pareja de actores de teatro Camila y Héctor Quiroga, en sociedad con Georges Benoît, un fotógrafo francés que se había desempeñado como operador en Hollywood. La deficiente conservación de la única copia existente, fragmentaria y sin intertítulos, no impide contrastar aquella fuerte afirmación de Di Núbila.
Hasta ese momento, el cine realizado en Argentina había sido funcional al proyecto cultural de las élites, aportando de forma más o menos consciente a una pedagogía patriótica en imágenes. Sin embargo, durante la segunda mitad de la década de 1910 —en el marco de un boom de producción, de la cual la mayor parte hoy se encuentra perdida- aparecieron una serie de filmes que abordaron problemas de orden político y social, entre los que se destacan Nobleza Gaucha (1915, E. Martínez de la Pera, E. Gunche y H. Cairo), El último malón (1918, A. Greca) y Juan Sin Ropa.
Dirigida por el propio Benoît y escrita por José González Castillo, Juan Sin Ropa cuenta la historia de Juan Ponce: su migración a la ciudad, su activismo obrero, su romance con una mujer rica y, finalmente, su forzado regreso a la vida rural. No sorprende que, en tiempos de auge del folletín, la fuerza de la trama melodramática tendiera a imponerse sobre la intriga sociopolítica. Sin embargo, la película, cuyo rodaje había finalizado en diciembre de 1918, capta notablemente la atmósfera de conflictividad que se vivía, y que estallaría apenas un mes después en los sucesos acaecidos en Buenos Aires durante la Semana Trágica de enero de 1919, cuando en el marco de una huelga masiva numerosos trabajadores fueron asesinados, detenidos o deportados. Más allá de presagiar lo inminente, la película está permeada por el clima del ciclo de protesta que se desarrolló entre 1917 y 1921, que tuvo además otros graves conflictos, motorizados principalmente por el movimiento anarquista, que jaquearon al gobierno radical —el primero surgido del voto popular tras el fin del régimen oligárquico— y lo obligaron a ceder ante los reclamos patronales y a reprimir sin miramientos.
En este sentido, la agudeza del guion es mérito de González Castillo, escritor, compositor y dramaturgo anarquista, quien ya había jugado un rol fundamental en la reescritura del guion original de Nobleza Gaucha. Tal como lo había hecho con ésta, González Castillo dotó a Juan Sin Ropa de una intertextualidad que conectaba las vicisitudes de los personajes gauchescos que protagonizaban la literatura criollista, masiva y popular desde fines del siglo XIX con los problemas del cada vez más activo proletariado urbano. La secuencia de la huelga, clímax del relato, es una de las más perdurables de la película, y no solo por su excelente puesta en escena: el planteo del conflicto en términos clasistas muestra una clase obrera movilizada y en discusión abierta con el capital. Más aún, la oposición campo-ciudad —recurrente en el cine previo (y también en el posterior)— es sustituida por otro antagonismo: tanto en un espacio como en el otro hay explotadores y explotados.
Este vigoroso relato se plasma, en términos visuales y narrativos, de manera eficaz y particularmente novedosa. Parece evidente que la experiencia previa de Benoît le permitió una articulación de recursos ausente, hasta ese momento, en el cine argentino: el montaje paralelo, la alternancia de distintos tipos de encuadre, el uso del primer plano, la expresiva fotografía, el dominio del raccord, entre otras características asociadas a lo que se estaba configurando como modo de representación clásico. Así, la solvente dirección de multitudes durante la secuencia de la huelga y la represión remite especialmente a Intolerancia (1916, David W. Griffith).
Criollista y moderno, politizado y melodramático, Juan Sin Ropa ocupa un lugar central en la cinematografía argentina. Sus logros formales abrirían una nueva etapa, y serían emulados rápidamente. Habría que esperar hasta mediados de siglo, sin embargo, en otro contexto cinematográfico y político, para que el cine argentino vuelva a presentar, con tanta convicción y claridad, una visión clasista del conflicto social y de los sujetos que lo protagonizaban.
Texto por Pablo Alvira
Sobre el director
Georges Benoît (París, 1883 – 1942) fue director de fotografía y realizador francés. Trabajó sobre todo en Hollywood, donde fotografió Regeneration (1915), de Raoul Walsh, y en la Argentina dirigió Juan sin ropa. Biografía completa.
Ver la película
Ver en YouTube (35 min, copia fragmentaria).
Mapeada por Andrea Cuarterolo, Nicolás Prividera, Pablo Alvira y Pablo Gamba