CORAZÓN AYMARA – Pedro Sambarino (1925)

Sinopsis: Corazón aymará (1925), dirigida por Pedro Sambarino, es considerada la primera película de ficción de Bolivia. La historia ocurre en una hacienda en el altiplano boliviano, donde Lurpila, una joven indígena aymara, es acusada de infidelidad por el mayordomo y la madrastra. La comunidad la juzga según las leyes ancestrales y la condena se lleva a cabo a pesar de sus alegatos de inocencia. Esta película muestra el paisaje andino, las tensiones raciales y sociales del país en los años veinte. Aunque hoy se encuentra perdida, su valor reside en haber dado protagonismo a los pueblos originarios y en haber iniciado una búsqueda de identidad cinematográfica nacional. 

Reseña: Hablar de Corazón aymara es hablar de un primer paso audaz en el cine boliviano. En 1925 Pedro Sambarino decidió filmar en terreno propio una historia que reflejara parte de la realidad boliviana, marcada por el racismo, la desigualdad y la presencia indígena mayoritaria que había sido largamente invisibilizada. La trama sigue a Lurpila, joven aymara que vive en una hacienda, es acusada injustamente de infidelidad, manipulada por la madrastra y el mayordomo, y finalmente juzgada por la comunidad según normas tradicionales. El amor, la traición, la tradición y el castigo se entrelazan en un relato que puede leerse como melodrama pero que lleva consigo un profundo peso social.

Lo más significativo de la película es que coloca a una mujer indígena en el centro del relato. En aquel entonces pocas producciones latinoamericanas concedían protagonismo real a los pueblos originarios como sujetos de su propia historia. Aquí, aunque la narrativa conserva elementos idealizados y muestra la marginación, al menos hay un paso hacia la visibilidad, hacia la dignificación. Filmada en locaciones reales del altiplano y la hacienda, el paisaje y la comunidad se integran como parte esencial del relato.

Desde la perspectiva cultural y política, la obra anuncia la necesidad de un cine nacional que no mirara solo hacia afuera sino hacia sus raíces, sus tensiones, su propia gente. Bolivia, en ese momento, vivía profundas desigualdades raciales y sociales, y la película aborda ese tejido con cierta valentía, mostrando que la identidad nacional no puede construirse sin los indígenas, sin sus historias, sin sus conflictos.

Hoy solo hemos recuperado fragmentos de la película, lo que le da un aire casi mítico: la fragilidad del archivo, la pérdida de copias, la memoria incompleta. En ese sentido, la historia de Corazón aymara tiene un eco paralelo en la de Paraguay, donde los primeros intentos de cine nacional como Codicia de 1955 también quedaron marcados por la pérdida, la falta de industria y la precariedad de archivo. Tanto Bolivia como Paraguay compartieron un origen frágil y discontinuo, sin grandes recursos pero con creadores que tuvieron la pasión y la convicción de poner en pantalla historias propias. Esa precariedad no resta valor, al contrario, convierte esas primeras obras en símbolos de resistencia cultural, de identidad en construcción, recordándonos que el cine en nuestra región no nació de industrias sólidas sino del impulso de contar lo que éramos y lo que queríamos ser.

Texto por Juanjo Pereira

Sobre el director

Pedro Sambarino (Italia – Lima, 1936) fue un pionero del cine en la Argentina, Bolivia y Perú. En Bolivia fundó la productora Bolivia Film y realizó el documental Por mi patria (1924) y Corazón aymara. Biografía completa.

Ver la película

Película perdida: no se conserva ninguna copia.

Mapeada por Juanjo Pereira y Tanya Valette

Fuentes

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