FRAGMENTOS DA VIDA – José Medina (1929)

Sinopsis:

São Paulo, Brasil, en el avance del siglo veinte. Un obrero cae del andamio y muere frente a su hijo. Sus últimas palabras vislumbran un futuro para el muchacho: “sé siempre honesto y trabajador, el trabajo te abrirá el camino de la honradez”. Quince años después, en medio de la creciente modernización de la ciudad “que desafía las nubes”, la realidad será otra. Dedicado a la vagancia, el hijo decide cometer un pequeño delito para poder, en medio de un invierno riguroso, pasar un tiempo con el lecho y la comida asegurados en la prisión. Adaptación del cuento Soapy’s Choice, de O. Henry, publicado en 1904. 

Reseña:

Los fragmentos de la vida presentados por José Medina, en plena modernización orgullosa de São Paulo, ocurren entre dos muertes. En la apertura, el hijo presencia la caída fatal de su padre, un obrero de la construcción. Sus últimas palabras trazan para el muchacho un futuro a través del trabajo. Sensación amarga ya en los primeros minutos: al borde de la muerte, la víctima de un accidente laboral no solo reafirma valores ineludibles, sino que parece condenar, aunque inocentemente, al hijo al mismo destino. Más allá de la transmisión de una herencia de principios, Medina inscribe en la escena inicial el signo de la muerte – no cualquiera, la de un trabajador – en la construcción del “progreso” de la futura gran metrópoli brasileña. 

Una gran elipsis hace que la trama reencuentre al muchacho décadas después, cuando la ciudad respira la modernidad anunciada. Nada sabemos de sus años de formación (¿o deformación?); los porqués no interesan al relato. El hijo “maldecido” por el moribundo es ahora un perro callejero que duerme en las plazas y comete hurtos mientras los aviones cruzan los cielos de la ciudad y distraen a los burgueses. Las diferencias entre la matriz literaria y esta versión muy fiel resaltan lo más genial de la película: una marca buñueliana antes incluso de que el maestro español la consagrara, la sucesiva frustración de un hombre que hace todo por ser arrestado, pero nunca logra su objetivo. La idea ya está en el texto de O. Henry, pero las distintas soluciones halladas por Medina convocan en el filme una ironía casi perversa. En un restaurante, la estrategia del vagabundo es comer un buen plato sin tener dinero para pagar; la resolución inesperada se da a través de la caridad de un cliente que, al presenciar la situación embarazosa, decide pagar la comida. Más adelante, el hombre intenta acosar a una mujer con la esperanza de que ella lo denuncie a la policía; pero ocurre lo contrario: ella le agradece al vagabundo por haberla salvado de otros sujetos que la venían persiguiendo anteriormente. 

Fragmentos… fue la novena y última película de ficción dirigida por Medina antes de su intento de regreso en los años 40, frustrado por la censura del gobierno de Getúlio Vargas. Uno de los principales nombres del cine silente brasileño, el director construyó su legado en colaboración con el italiano Gilberto Rossi. Juntos fundaron la productora Rossi-Film en un momento en que el cine de ficción vivía un auge, especialmente en São Paulo. De los cientos de títulos producidos entre 1922 y 1933, prácticamente la mitad se realizó en esa ciudad, protagonismo que sería eclipsado por Río de Janeiro en las primeras décadas del sonoro. 

De las dos obras de Medina que sobrevivieron al paso del tiempo (además de esta, Exemplo Regenerador, de 1919), se percibe la búsqueda de experimentaciones siempre en función de la narrativa. Si la cámara parece ser una compañera discreta, su trabajo de encuadre nunca es burocrático. Ejemplo de ello es la escena en la iglesia, en la que el personaje vive el momento de reencuentro con los principios de su padre: Medina no se interesa únicamente por la acción principal, sino que se asegura de incluir en la imagen a las demás personas que asisten a la misa, con sus rostros marcados, expresiones graves y miradas fantasmagóricas. 

Es inevitable acercar esta película a otra obra paulistana estrenada en 1929: São Paulo, a Symphonia da Metrópole, dirigida por Adalberto Kemeny y Rudolf Rex Lustig, húngaros radicados en Brasil, con la clara intención de colocar a la nueva metrópoli en una vitrina. Al lado de este escaparate siempre orgulloso y ufano, Fragmentos… suena aún más transgresor, dedicado al “lado de allá” de la ciudad, como indica uno de los intertítulos. El último plano, en contraste con la bandera ondeando en el final de la obra de Kemeny y Lustig, llega con la frialdad retumbante de un suicidio anunciado en las páginas de un periódico.

Texto por Leonardo Bomfim

Sobre el director

José Medina (Sorocaba, 1894 – 1980) fue uno de los pioneros del cine paulista. Con el fotógrafo Gilberto Rossi realizó películas como Exemplo regenerador (1919), Perversidade (1921) y Fragmentos da vida, su última película muda; después trabajó durante décadas en la radio. Biografía completa.

Ver la película

Ver en YouTube (40 min).

Mapeada por Leonardo Bomfim

Fuentes

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