Sinópsis
Destinos narra la historia de un grupo de estudiantes y sus intereses amorosos. Entre ellos, Carlos Quirós, futuro doctor de origen privilegiado, seduce a Inés, empleada de la pensión en la que vive junto a sus compañeros. Más adelante Carlos se vincula con otra mujer, dejando a Inés a la espera de su regreso. Chamorro, cómplice de la relación entre Carlos e Inés, distrae a esta última a expensas de su reciente vínculo con una mujer adinerada, pero en última instancia fracasa cuando Inés se dispone a quitarse la vida tras haberse enterado de la traición de Carlos. Este último regresa con Inés y se casan, pero el anuncio del embarazo de Inés revela el vínculo familiar que los une.
Reseña
Destinos (1929) de Edmo F. Cominetti es la película que, en palabras de Jorge Finkielman, prácticamente cierra el periodo mudo del cine argentino, un periodo marcado por altibajos e intentos de consolidar una industria dictada por parámetros internacionales. Como otras obras del director, Destinos aborda el incesto, aunque aquí lo hace a través de una historia de amor juvenil con elementos de comedia y melodrama que transcurre en una pensión de estudiantes. La película se abre con una atípica secuencia de animación donde vemos a Chamorro, uno de los inquilinos, intentando atrapar signos de dólar que escapan volando. Pero la búsqueda de dinero no ocupa el rol central que la secuencia sugiere. Por el contrario, es la conquista de las mujeres del entorno la que se presenta como el objetivo principal.
Carlos Quirós pretende a Inés, trabajadora en la pensión “La Provinciana”, quien es advertida por su tía Clara, dueña de dicha pensión, de no ser engañada como su madre, repitiendo así el tropo de la mujer ingenua. En Destinos se combinan elementos del melodrama popular: el deseo de control sobre las mujeres, el castigo por relaciones extra-matrimoniales y la fatalidad del destino, vinculados, según algunos autores, a las ansiedades de la industrialización y la migración interna.
Como señala Finkielman, La Prensa elogió la dirección de Cominetti y las actuaciones, pero criticó que las historias paralelas distrajeran de la trama central. Sin embargo, son precisamente esos desvíos los que cuestionan la idea de destino para, hacia el final de la película, reafirmarla: en la línea principal, el destino favorece a los protagonistas, restituyendo la unión y ejerciendo justicia tardía. Casada con Carlos Quirós, proveniente de una familia prominente, Inés recupera el apellido y el estatus que perdió por la cobardía declarada de su padre biológico, mientras que la “rectitud” moral que Carlos adquiere mediante el consejo paterno forma parte de ese destino, radicalmente distinto al de sus padres. Chamorro, en cambio, intenta controlar el destino mediante un libro de “autosugestión”: cree hallar pareja, la pierde y solo la recupera con la ayuda de sus amigos. Lo que hoy llamaríamos “manifestar” no rivaliza con el destino.
El presagio del presunto incesto se sugiere cuando Carlos redacta, junto a Inés, la tesis que le permitirá graduarse de médico. Más adelante, las imágenes científicas se sobreimprimen en una secuencia que refleja el pensamiento anticipatorio de Carlos, introduciendo así una suerte de imagen documental que Florencia Eva González relaciona con el discurso positivista de la época. Destinos no es la única película de Cominetti con un médico como protagonista, y probablemente no sea casual que dicha profesión cobre importancia, considerando que uno de los primeros registros cinematográficos del país corresponde a una intervención médica. En la película queda claro que a los agentes del llamado progreso se les tiene reservado un destino favorecedor.
Texto por Elisa Inés Arca Jaque
Sobre el director
Edmo Cominetti (1889–1956) dirigió once películas entre 1919 y 1947, desde Pueblo chico (1919) hasta Cumbres de hidalguía (1947). Biografía completa.
Ver la película
Ver en YouTube (1 h 19 min).
Mapeada por Affonso Uchoa, Alfonso Abraham Villa Figueroa, Andrea Cuarterolo y Elisa Inés Arca Jarque