Sinopsis:
Película muda de Mario Gallo que, en quince escenas, recrea los días que prendieron en fuego la Revolución de Mayo en Argentina. Con Telones pintados, cámara fija, actores que gesticulan como si el teatro se hubiese metido dentro del cine. No busca una exactitud histórica, sino una versión legitimada por el ojo que filma: inventa presencias, omite otras, recordándonos que el cine, desde su origen, ya era territorio de disputa por la memoria.
Reseña:
Mirar hoy La Revolución de Mayo es asistir al nacimiento de un lenguaje cinematográfico en el Cono Sur, pero también a la puesta en escena de una historia que no nos pertenece a todas por igual. Gallo, inmigrante italiano, trajo consigo el las raíces y el aliento del film d’art francés: cuadros fijos, intertítulos que explican, la teatralidad como forma. Esta, es reconocida como la primera película de ficción argentina con actores profesionales, estrenada en la víspera del centenario de la Revolución.
Pero ese nacimiento no es inocente. Esta película instala el cine como herramienta para narrar la historia oficial, reforzando mitos fundacionales. La inclusión de San Martín en un lugar donde históricamente no estaba, revela una intención: acomodar la memoria para que el relato de nación se sienta completo. Y en esa nación que secuenta desde la mirada la hegemonía, la presencia afrodescendiente, indígena, popular, está borrada. La Revolución se representa como un gesto exclusivamente blanco, masculino, heroico, dejando fuera las multitudes invisibles que también hicieron historia.
Su restauración (el rescate del nitrato a punto de desaparecer) es un acto de preservación, pero también de selección política: se salva lo que la cultura dominante considera digno de salvarse. Así, esta pieza se convierte en símbolo, y el 24 de mayo se celebra el Día del Cine Argentino. Es un día que honra un inicio, sí, pero también un inicio que construyó el cine nacional sobre un marco donde ciertas memorias fueron expulsadas del encuadre. Esa omisión, vista desde hoy, nos habla tanto como las imágenes que sí quedaron. Nos hacemos la pregunta de ¿Dónde estaban en ese momento los trabajadores, los afrodescendientes, los indígenas, las mujeres y las infancias y cuál fue su papel en este acontecimiento tan importante para una nación?
Texto por Eliana Del Rosario
Sobre el director
Mario Gallo (Barletta, Italia, 1878 – Buenos Aires, 1945) llegó a la Argentina en 1905. Entre 1908 y 1913 filmó reconstrucciones históricas y dramas como El fusilamiento de Dorrego, Camila O’Gorman y Juan Moreira. Biografía completa.
Ver la película
Ver en YouTube (5 min).
Mapeada por Andrea Granera y Eliana Del Rosario