RITUAES E FESTAS BORÔRO – Luiz Thomaz Reis (1917)

Sinopsis 

Este pionero registro etnográfico de un ritual funerario de los indígenas Bororo, habitantes del Pantanal brasileño, es una pieza sobreviviente de la vasta producción cinematográfica del Mayor Luiz Thomaz Reis, responsable de la Sección de Cinematografía y Fotografía en las expediciones organizadas por el Mariscal Cândido Rondon en la primera mitad del siglo XX. A contracorriente de la norma clásica del cine etnográfico occidental, aquí no hay abismo entre el mundo indígena y el mundo blanco, entre observador y observado. Saltan a los ojos las poses provocativas de los indígenas, su manera de enfrentarse a la cámara que demuestra conciencia de la situación de rodaje, así como la convivencia con los expedicionarios. El montaje resalta la fabricación de la película como un proceso, inaugurando un sendero que sería reabierto muchas décadas después por el documental brasileño moderno, en donde el encuentro irresuelto entre realizadores y sujetos filmados ocupa el lugar protagónico.

Reseña: 

Expedición al país de la irresolución 

En las expediciones de la llamada Comisión Rondon, patrocinadas por el Estado brasileño en las primeras décadas del siglo XX, se mezclaban intereses diversos, ya sean militares, científicos o de propaganda. En esos viajes marcados por el contacto con diversos pueblos indígenas, el Mayor Luiz Thomaz Reis era el responsable de la Sección de Cinematografía y Fotografía, habiendo producido una vasta gama de piezas cinematográficas, de las cuales sobreviven algunas. Rituaes e Festas Borôro forma parte de ese repertorio, pero mucho más allá de un interés histórico o meramente antropológico, la película se afirma por su hechura singular, que opera a contracorriente de la norma clásica del cine etnográfico occidental, décadas antes de que esta fuera formulada.   

Si estudiamos el paradigma del cine etnográfico clásico, que se establece alrededor de la década de 1950 en las universidades norteamericanas y europeas, encontraremos una voluntad de objetividad máxima, entrañada en una cosmología positivista. Del lado de allá, el “otro” absoluto, con su mundo a la vez totalmente apartado del nuestro y enteramente disponible a la voracidad de una mirada cognoscente. Del lado de acá, un “yo” observador que debe anularse, protegerse en una estructura fílmica transparente. Ese cuerpo monolítico sería destrozado en 1982 por Reassemblage (1982) de Trinh T. Minh-ha. Pero ¿qué pasa cuando una película latinoamericana, silente, hecha en la segunda década del siglo, ya contiene en su materialidad cinematográfica un germen poderoso de esa disolución?      

Rituaes e Festas Borôro arranca con la descripción figurativa de la preparación de un ritual funerario entre los indígenas bororo, habitantes del Pantanal brasileño, que incluye el uso de una tecnología originaria en la pesca: la enredadera timbó, cuyos poderes narcóticos marean a los peces, facilitando su captura. La cámara, en vez de esconderse en una transparencia prefabricada, como sería la regla en tantas películas posteriores de maestros del cine etnográfico como Robert Gardner, afirma su presencia en la devolución de una mirada altiva por parte de los indígenas, que confrontan al observador, posan, blanden sus redes y ostentan una conciencia de estar siendo filmados. El encuadre no opera para anular la situación de rodaje, sino para resaltar el encuentro fundador de las imágenes. 

En la figuración del ritual, la coreografía de los gestos, el ritmo vertiginoso de las danzas, la verborrea descriptiva de los carteles no esconden la presencia del elemento extranjero que se inmiscuye en el mundo indígena. Los blancos participan de la fiesta, ya sea como espectadores no disimulados por la cámara o como ayudantes ocasionales en las tareas rituales. No hay abismo entre un “ellos” y un “nosotros”. La presencia fluctuante del observador no se encubre bajo la alfombra de una enunciación neutra; se filtra en los bordes del encuadre, se adivina en el trasfondo de las imágenes. Si bien no sabremos nunca qué pasaba fuera de campo, en esa relación que sin duda no estuvo exenta de jerarquías ni de imposiciones, la puesta en escena conlleva las marcas de un acercamiento incierto, plagado de tensiones. Y desde ahí convierte la película en territorio impuro, titubeo borroso, baile serpenteante en las afueras de la objetividad. Rituaes e Festas Borôro prefigura la modernidad del documental brasileño, esa que hará del encuentro irresuelto entre cineasta, sujeto filmado y espectador la piedra angular de una constelación en la que brillan las filmografías de Aloysio Raulino, Helena Solberg o Eduardo Coutinho.  

Un vistazo apresurado podría divisar aquí solamente un documental expositivo, con un texto didáctico sobre las costumbres indígenas y las diferentes etapas del ritual. Sin embargo, a cierta altura, un cartel nos informa que, según la ley bororo, es interdicto a los blancos ver un indio moribundo en sus últimos momentos: “Él termina sus días en el misterio de sus ritos”, dice el letrero, mientras el montaje choca contra la pared de lo invisible y se resigna a la elipsis imperativa. Lo que pareciera un sencillo registro se vuelve ensayo reflexivo. En las antípodas de una mirada soberana que se asoma sobre cuerpos dóciles, Rituaes e Festas Borôro se inclina sobre sus propios huecos, y subraya el hecho de que no todo está disponible a la visión. El montaje hace énfasis en la realización como un proceso, en el que la negociación sobre los límites de lo visible es condición necesaria para que haya película. Las imágenes pioneras de los pueblos indígenas en el cine brasileño son a la vez una meditación incisiva sobre su propia fabricación, e inauguran un manantial que desembocaría, un siglo después, en películas como Martírio (Vincent Carelli, 2016) o A Transformação de Canuto (Ariel Ortega & Ernesto de Carvalho, 2023). 

Texto por Victor Guimarães

Sobre el director

Luiz Thomaz Reis (1879–1940) fue militar, fotógrafo y cineasta. En 1912 creó la sección de fotografía y cinematografía de la Comisión Rondon, que encabezó durante décadas, y filmó documentales sobre el interior de Brasil y sus pueblos indígenas, desde Os sertões de Matto-Grosso hasta Inspetoria de fronteiras (1938). Biografía completa.

Ver la película

Ver en YouTube (31 min).

Mapeada por Victor Guimarães

Fuentes

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