Sinopsis: “Este cortometraje en cinco actos toma la historia de un par de enamorados que, al no tener el consentimiento del padre de la novia para completar su relación, acuden a una serie de tramas para que pueda aceptarlo.” — Sinopsis gracias al Portal del Cine Latinoamericano y Caribeño.
Reseña: Las Emboscadas de Cupido, arrastrada por el huracán San Zenón en 1930 y perdida para siempre, guarda sin embargo importantes tesoros en su ausencia. Es considerada la segunda película de República Dominicana, y es la segunda película de Francisco Arturo Palau—fotógrafo, periodista, dueño de una colchonería y una papelería, y editor de la revista de sociedad Blanco y Negro.
Dada la profesión de Palau, su primera incursión en el cine con La Leyenda de la Virgen de la Altagracia, nació de un impulso documental, luego convertido en ficción dando como resultado una pieza “concebida en cuatro actos a la manera de los filmes «artísticos» del período silente”, como lo indica el Portal del Cine Latinoamericano y Caribeño. Esta primera película conformó un grupo, un equipo, que se embarcaría en la siguiente aventura que nos compete en este texto: Las Emboscadas de Cupido. Pero, al contrario de La Leyenda de la Virgen de la Altagracia, que aunque partía de la realidad se había luego situado en decorados teatrales, Las Emboscadas de Cupido se filmó en locación, con actores aficionados, dotando de realidad un género tan intrínseco al cine y al teatro—la comedia romántica de enredos.
Aunque el guión está oficialmente firmado por Juan Bautista Alfonseca, empresario que ya había colaborado con Palau en su primera película, detrás se esconde una de esas actrices aficionadas, chicas de sociedad: Delia Weber. “Animada por la proyectada visita de la Diva Sarah Bernhardt, Delia elaboró el argumento de la comedia, escenas que, además, debían rodarse al natural”, escribe Ylonka Nacidit Perdomo. El artículo de Perdomo cuenta este breve capítulo en la historia de Weber y Alfonseca, de una forma que parece hacerle eco a la trama de una comedia romántica: Delia, que no se atrevía a compartir el argumento de Las Emboscadas de Cupido, se lo cedió a Alfonseca, hacia quién parecía tener un amor platónico—y reciprocado. El esposo de Delia Weber, miembro también de la alta sociedad, decidió llevársela a Sevilla tan pronto se estrenó la película, con lo cual toda promesa de gloria fue efímera.
Para Palau también. Después de Las Emboscadas de Cupido, que tuvo un éxito rotundo y una gira por el país, estrenó un documental titulado La República Dominicana que decepcionó a quienes esperaban seguir soñando y viviendo otras vidas a través del cine. Citando al Portal del Cine Latinoamericano y Caribeño: “A partir de 1924, Palau se dedicó únicamente a la fotografía de prensa, con lo cual se cerró este primer momento en la historia del cine dominicano”.
Texto por Julia Scrive
Sobre el director
Francisco Arturo Palau (1879-1937), fotógrafo y editor, es considerado el primer cineasta dominicano: produjo La leyenda de Nuestra Señora de la Altagracia (1923), la primera película de ficción del país, y Las emboscadas de Cupido (1924). Biografía completa.
Ver la película
Se considera una película perdida.
Mapeada por Julia Scrive-Loyer