ENTRE DOS AMORES – Evaristo Herrera (1925)

Sinopsis:

Una niña con un gorro y una pareja de mediana edad. La misma niña junto a otra mujer joven. La niña sola. Esas son las 3 únicas que se conservan relacionadas al rodaje de la película Entre dos amores, ficción de 112 minutos dirigida en 1925 por Evaristo Herrera, cuyos rollos están perdidos. En la primera imagen, con 7 años, Martica González: “la precoz artista, cuyas excepcionales cualidades han asombrado a cuantas personas han tenido la fortuna de escucharla como recitadora”, decía la Revista Bohemia del 18 de octubre de 1925; Ernesto Piedra: “el Ramon Navarro cubano, en los estudios de la poderosa compañía Paramount,”; y Yolanda Farrar: “la bella actriz que tanto se distinguió en la interpretación de la vampiresa de “Dios Existe”. En la segunda foto, Noemí Cervantes: “que tiene a su cargo el papel de característica de la obra”. Calificado como un melodrama o una tragicomedia, nada se sabe de su argumento. Solo quedan testimonios de las dificultades que atravesó su director.

Reseña:

Evaristo Herrera López compró en 1923 una cámara tomavistas por 130 pesos. Dos años después, invirtió una herencia de 3500 para cubrir el presupuesto del rodaje de su primer filme. Antes había diseñado carrozas en “Las Charangas”, las fiestas tradicionales de su pueblo, Bejucal. Su afición por el teatro lo llevó dirigir y actuar en algunas obras de teatro y montó un taller fotográfico en la ciudad. Escribió un argumento al que le puso “Entre dos amores”, realizó la escenografía y llamó a su coterráneo Ricardo Delgado para que manejara la cámara. Reunió 10000 pies de película. 

El dinero disminuía mientras los gastos, las dificultades y la obstinación del cineasta aumentaban y “tuvo que reducir el número de integrantes de su equipo hasta lo irrisorio para posibilitar la filmación”. No pudo completar varios decorados; negoció con el mayordomo de una mansión en el reparto La Víbora, en La Habana para utilizarla de set y cuando los dueños regresan de viaje los desalojan; la policía lo expulsa de las calles de Galiano y San Rafael por la acumulación de personas que generaban; no lo dejaron filmar dentro de ningún hospital de la Habana; los párrocos le cerraban las puertas de las iglesias… 

“En el desarrollo de la película se incluía una ceremonia religiosa en una iglesia, pero ningún sacerdote se dispuso a abrir el templo para ese fin, y hubo que improvisar una especie de altar en el exterior de la iglesia de Bejucal, junto a la puerta de entrada, y allí se filmó la celebración en la que ofició un joven bejucaleño de nombre José Antonio Ramírez”, declaraba Herrera a en una entrevista luego del estreno del filme.

El procesamiento técnico del material fue realizado por los M y P. Laboratories, quienes habían asentado una sucursal recientemente en La Habana. “De nuevo y vigoroso esfuerzo para levantarse triunfante del estado de postración en que se hallaba”, calificó Bohemia este destello de cine cubano en plena filmación para luego vaticinar: “El estreno de Entre dos amores, marcará sin dudarlo, el resurgimiento del arte cinematográfico nacional y constituirá un resonante acontecimiento artístico”.

Aun así, en la noche del 8 de diciembre de 1925 se hizo la primera prueba privada de la película en el teatro Liceo de Bejucal. La crónica del Diario de la Marina comentaba que era un filme exquisitamente actuado de un argumento original y encantador. Destacaban las luces logradas por Ricardo Delgado operando la cámara, calificaban “de proeza” lo hecho por Herrera a lo que el respondía: “He puesto la primera piedra”. 

El 19 de marzo de 1926 se estrena Entre dos amores en el cine Olimpia de La Habana. Evaristo terminó arruinado económicamente, había hecho la primera película en ambiente de salón del cine cubano y el primer largometraje amateur en la Isla. No volvió al cine, en diciembre 1930 era el actor principal de la zarzuela “Los chicos de Valverde” de J. Arniches y música de Valverde también en el Teatro Liceo de Bejucal. Murió el 9 de febrero de 1940 en su buró del ayuntamiento de Bejucal donde trabajaba recibiendo un mísero salario.

Los 6 rollos de nitrato de plata de “Entre dos amores” fueron perdiéndose con el paso del tiempo. El último se conservó en la Galería de Arte Mirtha Cerra de Bejucal hasta noviembre de 1994, donde desapareció en circunstancias aun no esclarecidas. 

Texto por Fabio M. Quintero

Sobre el director

Evaristo Herrera (Bejucal, 1880 – 1940) fue fotógrafo, dramaturgo y diseñador de carrozas para las charangas de Bejucal. Entre dos amores fue su única película; según su familia, lo dejó arruinado. Biografía completa.

Ver la película

Película perdida: no se conserva ninguna copia.

Mapeada por Daniel Saucedo y Fabio Miguel Quintero Pérez

Fuentes

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