EL HÚSAR DE LA MUERTE – Pedro Sienna (1925)

Sinopsis

En clave de ficción, El húsar de la muerte (Pedro Sienna, 1925) recrea un episodio histórico en la independencia de Chile, tomando como hilo narrativo la figura de un particular héroe popular como es Manuel Rodríguez, quien organiza una guerrilla para combatir contra los colonizadores españoles. En una mezcla de cine bélico, aventuras y melodrama, Rodríguez es un mordaz líder que engaña, se esconde y burla a los españoles, quienes a su vez caen en todas sus artimañas. Entre los reclutas se encuentra el niño apodado “huacho pelao”, quien se suma a las huestes como uno de los más leales discípulos del guerrillero encarnando la esperanza de la libertad.

Reseña

Por muchos años El húsar de la muerte (Pedro Sienna, 1925) fue el único largometraje silente recuperado en Chile, esto gracias al trabajo que realizó Sergio Bravo a finales de los años 50 a partir de una copia en nitrato elaborada en los años 40. La restauración de esta película se pudo realizar gracias a que la Universidad de Chile le generó condiciones y financiamiento para la obtención de duplicados y una nueva copia, procesos que contaron con la venia del director Pedro Sienna y un reestreno que permitió a una nueva generación reencontrarse con una identidad cinematográfica.

El reestreno de El húsar de la muerte en los años 60 convive con un contexto social y político marcado por las transformaciones de Latinoamérica, como la revolución cubana (1959) o la penetración de la norteamericana Alianza por el Progreso (1961). Que una película local recupere la figura de un héroe popular guerrillero, quien busca romper con la colonización foránea, debe haber significado un hito cultural que posiblemente fundamenta su valoración hasta nuestros días.

En su estreno de 1925 permaneció en pantalla por varias semanas, y recogió las positivas reseñas del periodismo de la época, convirtiéndola en el acontecimiento de un año convulso que inició con la sublevación militar conocida como “ruido de sables” en 1924, el golpe de Estado de enero de 1925, la instalación de una junta de Gobierno, el retorno de Arturo Alessandri a la presidencia y la redacción de una nueva constitución que se mantuvo activa hasta su derogación parcial en 1973. El húsar de la muerte reviste, entonces, un doble testimonio que une los hilos invisibles de aquellas sociedades latinoamericanas de la primera mitad del siglo XX. 

Sienna, que había obtenido casi diez años antes el segundo lugar de poesía en los Juegos Florales de Santiago, tras la nobel Gabriela Mistral, era un destacado actor cultural de este periodo, intelectual que alternaba su obra poética con la redacción de crónicas periodísticas, el teatro y la pintura. Esto queda demostrado en una cuidada puesta en escena y la fotografía de Gustavo Bussenius, quien es asesinado en 1932 durante las revueltas populares de ese año. Como se ve, el equipo realizador estaba completamente inserto en las transformaciones de un país en movimiento, algo que queda retratado en una película que precisamente toma como motor narrativo la necesidad de cambio de un orden social, mostrando una sociedad dividida que es capaz de aunarse en torno a una causa común, como es romper con los opresores para proyectar una sociedad más justa.

Cumple entonces un rol preponderante el niño Guillermo Barrientos, cuyo personaje “huacho pelao” se convertirá en un ícono en diversos frentes, ya sea por dignificar las infancias vulnerables, como por dotar de imagen a la clase trabajadora en términos poéticos donde el presente de precariedades concibe una utopía de justicia social. Valores como la lealtad, el compromiso y el trabajo colaborativo serán importantes para dotar de características identitarias a la clase trabajadora. 

Dentro de la historia de Chile, Manuel Rodríguez es una figura disruptiva, ya que para cumplir sus fines emplea recursos tales como la picardía, el engaño o la astucia, consiguiendo hacer algo más que la revolución: construye patrones valóricos que constituyen la chilenidad. Rodríguez, siguiendo la tradición oral, disfrutaba burlándose de los opresores, mostrándolos como torpes burócratas de la guerra y que viven en una burbuja, sin saber qué ocurre al interior de las clases empobrecidas. Sienna recoge estos testimonios y lo traslada a su propia visión de la sociedad, siendo sensible con este retrato mitológico que no solo es recreado, sino que interpretado sumando detalles que transitan entre la tragedia y la comedia.

Conservada y restaurada en la actualidad por la Universidad de Chile, la misma institución que la estrenó el día 21 de noviembre de 1925, la película sigue resultando un retrato de las sociedades del presente, sobre todo al presentar un caudillismo fundado en elementos inasibles que se enmarcan en concepciones culturales e identitarias propias del continente. 

Texto por Luis Horta

Sobre el director

Pedro Sienna (San Fernando, 1893 – Santiago, 1972), seudónimo de Pedro Pérez Cordero, fue poeta, dramaturgo, periodista y actor. Debutó en el cine en 1917 y dirigió películas hasta 1926. En El húsar de la muerte también interpreta a Manuel Rodríguez. Recibió el Premio Nacional de Arte en 1966. Biografía completa.

Ver la película

Ver en YouTube (1 h 05 min).

Mapeada por Agustín Acevedo Kanopa, Alejandra Pinto López, Alonso Aguilar, Ángel Pérez, Ângela Freire Prysthon, Antonella Estévez, Carlos A. Gutiérrez, Carolina Rivas Salgado, Cynthia Vich, Dahiana Acosta, Diego Batlle, Diego Soto, Dunja Fehimovic, Edgar Barillas, Eduardo A. Russo, Edwin Alejandro Cruz Valenzuela, Eliana Del Rosario, Félix Manuel Lora, Fernando Vílchez Rodríguez, Gabrielle Garcia Steib, Guillermo Olivares, Hugo Ríos Cordero, Ignacio Agüero, Irene Depetris Chauvin, Israel Rodríguez, Iván Pablo Pinto Veas, Ivana Peric Maluk, Jacobo del Castillo, Jean-Jacques Martinod, Joel del Río Fuentes, Jorge Javier Negrete Camacho, Jose Manuel Parra Zeltzer, Juliana Costa, Leonardo Bomfim, Lucía Malandro, Luciana Zurita, Luis Horta Canales, Luz Mónica Villarroel Márquez, Marcelo Morales Cortés, María Laura Lattanzi, María Paz Peirano, Melvin Durán, Miguel Ángel Gutiérrez, Nina Satt Castillo, Ofelia Meza, Pedro Noel Doreste, Samuel Lagunas, Sebastián González Itier, Yaela Gottlieb y Yenny Cáceres

Fuentes

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