Sinopsis: El 13 de febrero de 1926, en el Teatro Faenza de Bogotá, se estrenaba la que se considera la octava película en la historia del cine colombiano. Félix Joaquín Rodríguez, el joven realizador de aquella obra, se presenta durante los primeros segundos de celuloide para darnos la bienvenida a las imágenes que siguieron. Alma provinciana es un drama costumbrista con tintes de comedia, en el que los hijos de un viejo hacendado se enamoran de dos personas de condición social inferior: un mayordomo de la hacienda y una obrera de una fábrica textil en la ciudad. Ambas parejas enfrentarán obstáculos, pero alcanzarán un desenlace satisfactorio. “Interpretada por un distinguido grupo de jóvenes y señoritas, amante del arte nacional” como nos indica un intertítulo inicial, la película será la primera en Colombia realizada con actores no profesionales y asimismo se mostró pionera al integrar ficción y documental, creando un film singular en aquellos años.
Reseña: El 13 de febrero de 1926 en el Teatro Faenza de Bogotá se estrenaba la que se considera la octava película en la historia del cine colombiano. Félix Joaquín Rodríguez, el joven realizador de aquella obra, se presenta en los primeros segundos de celuloide para darnos la bienvenida a las imágenes que le siguieron.
Félix Joaquín Rodríguez (1897-1931), oriundo de Chima en Santander, viaja en 1915 a California donde actúa como extra en algunos westerns durante los inicios de la industria cinematográfica estadounidense, además de aprender el proceso de producción del nuevo arte. En 1919 regresa a Colombia con un proyector para exhibir películas en varios pueblos de la Sabana y los departamentos de Boyacá y Santander, y en 1925 funda su propia productora, FelixMark, para filmar Alma provinciana en locaciones reales de Santander, Boyacá y Bogotá. Debido a su aprendizaje en Estados Unidos, se encarga de todo el proceso de la película: el guion, la fotografía, la iluminación, la ambientación de los espacios, la edición e incluso la construcción de un laboratorio para revelar la copia cinematográfica.
La trama es muy sencilla: Alma provinciana es un melodrama costumbrista donde los hijos (María y Gerardo) de un viejo hacendado colombiano (Don Julián) se enamoran respectivamente de dos personas por debajo de su posición social. El pretendiente de María es Juan Antonio, mayordomo de la hacienda, mientras que Gerardo se enamora de Rosa, una joven obrera en una fábrica textil en Bogotá. Las dos parejas pasarán por obstáculos pero al final todos tendrán un final satisfactorio.
Alma provinciana es la primera película realizada en Colombia con actores no profesionales y será también pionera en entrelazar ficción con escenas documentales para construir un melodrama hasta ese entonces bastante novedoso. La película emplea algunas escenas que seguramente fueron filmadas sólo por el gusto de registrar el evento o acción: músicos tocando en una boda, una cocinera desplumando una gallina, la llegada de un tren, el carnaval estudiantil en Bogotá, un bautizo de muñecas, el trabajo de campo con la caña de azúcar y el plátano, una corrida de toros y el pastoreo de ganado bovino; todas enriquecen el contexto general de la narrativa sobre la sociedad colombiana.
El planteamiento y tratamiento naturalista de sus personajes y su entorno es donde yace su aporte a la naciente etapa del cine colombiano. Desde su presentación hasta su conclusión, Rodríguez invita a identificarse –aun dentro de un marco melodramático– con los escenarios realistas: el paisaje de la vida campesina, de la ciudad y de las diferencias sociales funciona no sólo como fondo, sino como parte del relato. En sus personajes se plasman valores como la virtud, el honor, la obediencia familiar y la sumisión al padre y la jerarquía social.
Los recursos poéticos que Rodríguez utiliza para enriquecer su propuesta visual son de sus elementos mejor logrados: la disolvencia revela a su hermosa actriz principal, Maga Dalla, sobre un arreglo de rosas.; la ensoñación muestra primero a un tierno cupido revelándole a Gerardo su flechazo por Rosa, y después la presencia etérea de Rosa, casi divina. La influencia indirecta (o directa, no lo sabremos) del cine de Hollywood en claves visuales, como el ojo de Don Julián espiando por la cerradura a su hija y el mayordomo, puede remitir a aquel cortometraje de Phillips Smalley y Lois Weber, Suspense, en el que la trabajadora doméstica mira por la cerradura a su empleadora y a su bebé antes de renunciar mediante una carta.
La vigencia e importancia de la película ha sido tal que, a casi 100 años de su estreno comercial, en 2023 el gran cineasta colombiano Luis Ospina (1949-2019), junto con el joven Jerónimo Atehortúa, utilizó escenas de Alma provinciana (y otras diversas imágenes del cine colombiano silente) en Mudos testigos para construir un collage que parece una sola película imaginaria.
Texto por Bruno Oseguera Pizaña
Sobre el director
Félix Joaquín Rodríguez (Chima, Santander, 1897 – Girardot, 1931) vivió de joven en Estados Unidos, donde trabajó como extra y aprendió fotografía y cine. De vuelta en Colombia fue exhibidor ambulante, rodó Alma provinciana con sus propios recursos y luego se graduó en Derecho. Biografía completa.
Ver la película
Ver en YouTube (2 h 07 min). La Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, que la conserva y la restauró, publicó un fragmento.
Mapeada por Affonso Uchoa, Bruno Oseguera Pizaña, Fabiola Sialer Cuevas, Israel Rodríguez, Jorge Javier Negrete Camacho, Pavel Nathaniel González Medrano y Steve Zébina