Sinopsis
Sinopsis:
Claroscuros. Un ciudad que se abre, se desgaja y se quiebra
Edificios.
Avenidas.
Luces que se elevan
como las entrañas
del corazón subterráneo de la urbe
El fotógrafo y camarógrafo de cine Horacio Coppola fotografió durante los años 30 (periodo denominado “década infame”) la Ciudad de Buenos Aires. Las imágenes reúnen la geografía lumínica de la capital argentina y en cada captura se escribe una historia. Imágenes fijas que anuncian una suerte de protocine: la luz siempre se ha estado moviendo, aunque los cuerpos aparezcan fijos en las fotografías.
Las dimensiones espaciales de la luz aparecen en este trabajo de Coppola como una narrativa, el movimiento del sol y los bombillos que titilan en las noches nos remiten a pensar la materialidad de las relaciones que palpitan en los vasos capilares de esa cosa gigante, siniestra, tierna y llena de pasiones que se mueven bajo la tierra de toda ciudad.
Reseña:
El Café Victoria y una farmacia de noche, con los letreros brillantitos. Ambas esquinas de una cuadra. Las ventanas luminosas de los edificios más altos. Anuncios que alumbran las calles de la ciudad. Gente vista desde arriba.
Son imágenes paralelas a un golpe de estado. Durante los mismos años había sido derrocado el presidente Yrigoyen y en la Argentina llegaba una época que fue conocida como la década infame. Tensiones en lo social, lo político y lo económico, brindaban un campo fértil para la violencia. Mientras tanto, existía todo un proyecto político que redirigía el dinero a la industria y a la construcción de un relato en el que Buenos Aires se erigía como una metrópolis cosmopolita.
“Viejo Buenos Aires, Adiós” presentaba una ciudad compleja, cuyas geografías parecen perfectamente planeadas. Hay algo que me produce profunda curiosidad en las imágenes de Coppola: las veo y re-veo juntas y no las dejo de imaginar como una película que me recuerda todo el tiempo el vinculo que existe entre espacio-politica-imagen. A su vez, la luz en estas fotografías se mueve de maneras tan distintas, que ella misma crea la fantasía del movimiento. Como acontecimiento material las imágenes de Coppola me remiten a pensarlas como un protocine que esta a la espera de la maquina mágica del movimiento. Y como acontecimiento político me recuerdan que, mientras vemos esta gran ciudad, se cocina la identidad política de una clase obrera que, eventualmente, veríamos desplegarse en el cine y sus imágenes de otras formas.
Las imágenes tienen una serie de derivas que se desplazan un poco más allá del espacio y del tiempo. Al observarlas se solapan el presente en el que fueron tomadas junto con el presente que las observa. Es extraño escribir sobre esta serie de fotografías de Coppola con el presente que me habita. Es decir, no puedo arrancar de mis ojos los contextos que los acompañan, y entonces mientras escribo sobre las fotos que tomó Coppola no paro de pensar en los signos que acompañan las ficciones de nación y a su vez, en cómo las imágenes son un escenario desde el cual reclamamos e imaginamos comunidades futuras. Se atraviesan otras cosas: los proyectos políticos del desarrollo y la derecha en latinoamèrica, se atraviesa Milei.
Miro la imagen y sigo pensando.
Sigo pensando y la imagen me atrapa.
Cuando la imagen me atrapa entonces imagino.
La imagen me comparte un secreto: “imaginar” es doblemente volver imagen.
(toda imagen siempre espeja a l g o m à s)
Pienso en la imagen doble (o trato quizá de inventarme una) que existe en esta película protocinematogràfica de Coppola: La ciudad no tiene únicamente formas perfectas, está tan llena de sombras. Hay puentes subterráneos que sostienen los secretos de estas imágenes y nos recuerdan con frecuencia que cada edificio alto, lleno de luces, produce sombras enormes que ocultan, a la vista, los cuerpos de quienes caminan la ciudad y sus rotas fantasías de desarrollo capital.
Texto por Valentina Giraldo
Sobre el director
Horacio Coppola (Buenos Aires, 1906–2012) fue un pionero de la fotografía moderna en la Argentina. En 1929 fundó un cineclub; estudió en la Bauhaus, donde conoció a Grete Stern, y filmó en Europa cortos de vanguardia. En 1936 retrató Buenos Aires por su cuarto centenario y filmó el documental sobre la construcción del Obelisco. Biografía completa.
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Mapeada por Valentina Giraldo Sanchez