Sinopsis:
Relato de la infancia, temprana vocación, formación religiosa, sacerdocio y ofrecimiento de su vida en sacrificio del padre vicario Macario Yépez a la Divina Pastora por el cese de una epidemia del cólera en Barquisimeto, y su muerte que míticamente puso fin, siendo su última víctima, a la enfermedad. Historia de la imagen religiosa, devoción popular y milagros que se le atribuyen antes y durante la peste que azotó la entonces pequeña ciudad de Venezuela, capital del estado Lara, entre 1855 y 1856.
Reseña:
Los milagros de la Divina Pastora es un film venezolano silente que podemos caracterizar con referencia a varios rasgos históricos de este cine en América Latina. Uno es su producción en el marco de uno de los “ciclos regionales”, como el de Cataguases, con Humberto Mauro, entre otros en Brasil, o el de Orizaba, con Gabriel García Moreno, en México. Se rodó en 1928 en Barquisimeto, capital del estado Lara, en el centrooccidente del país, y fue la primera película de Amábilis Cordero como productor, director y escritor, basado en el libro homónimo del sacerdote Nectario María.
Por otra parte es uno de los filmes religiosos de la época en el que consta la importancia de la Iglesia Católica como promotora del cine en la región, cuya obra de referencia es Tepeyac (México, 1917). Son películas que, según Paul Schroeder, en Una historia comparada del cine latinoamericano, adoptan “el modelo medieval de autos sacramentales a un entorno pastoril que funciona como el locus amoenus de la nación criolla”1.
Más importante es, quizás, considerar a Los milagros de la Divina Pastora como una obra latinoamericana característica de su tiempo por la importancia que cobra en ella la que hoy podríamos llamar, anacrónicamente, “imagen documental” o, peor aún, “docuficción”. Esto se da, en este caso, por imposibilidad material de lograr lo que se propone: una reconstrucción histórica de la epidemia de cólera de 1855-1856 y una biografía del padre Macario Yépez, en torno a cuyo ofrecimiento en sacrificio ante la imagen de la Divina Pastora y muerte se construyó un mito sobre el fin de la enfermedad.
Aunque podamos considerarlo por esto un defecto, un anacronismo, el realismo “documental” se presenta como la principal virtud de Los milagros de la Divina Pastora, en escenas como las del cementerio o el hospital, incluso en la muerte súbita de un personaje en el banquete de celebración de su matrimonio, aunque por la aceleración de la imagen, debida el cambio de la velocidad en que se filmó a los 24 fps de la restauración, parezca cómica.
Como tal “documental”, resulta casi tan sobrecogedor como la reconstrucción de la epidemia el registro de lo pobre que era Barquisimeto en 1928. Es el mismo año de las míticas protestas estudiantiles en Caracas contra la dictadura de Juan Vicente Gómez (1908-1935), durante la cual el país se transformó de agrícola en exportador de petróleo extraído por compañías extranjeras.
En tensión con el realismo hallamos lo “medieval” que señala Schroeder, o lo alegórico, habría que decir, para mayor precisión. Esta era presumiblemente la intención de los planos que hoy cuesta ver como milagrosa aparición de la Virgen, por sus limitaciones; bien logrados otros que representan la muerte, con su guadaña, sobre techos de la ciudad. El cielo nublado es símbolo de desgracia, con paneos que le dan agitación, y el despejado sigue a los milagros.
Una serie de planos, al comienzo, muestran a personas que trabajaron en el film y “que gozan en esta ciudad de gran popularidad”, como indica una cita de prensa de Frank Baíz que acompaña su análisis de Los milagros de la Divina Pastora2. Agrega que representan la “gran familia que era y sigue siendo un pueblo como Barquisimeto”. Pero la expresión tiene un amargo sabor empresarial, de lugar común de los patrones para referirse al personal. Los planos generales del comienzo vienen a componer, entonces, la pequeña ciudad de la “gran familia” de sus dueños, su burguesía periférica, y la alegría que muestran en sus retratos es el correlato de la miseria y las desgracias del pueblo. “Sensibilidad criolla” la llama Paul Schroeder en la historia citada.
1. Paul Schroeder, Una historia comparada del cine latinoamericano (Madrid-Frankfurt, Iberoamericana-Vervuert, 2020), p. 60.
2. Frank Baíz, “La narración en ‘Los milagros de la Divina Pastora’ de Amábilis cordero (Barquisimeto, Venezuela ‒ 1928)”, La Página del Guion (consultado e impreso el 25/8/2015).
Texto por Pablo Gamba
Sobre el director
Amábilis Cordero (Duaca, 1892-1974, según algunas fuentes) fue fotógrafo en Barquisimeto. Aprendió cine por correspondencia y en 1928 fundó los Estudios Cinematográficos Lara, donde hizo esta película, su primera: escribía, preparaba los decorados, actuaba, filmaba y revelaba él mismo, con la ayuda de su esposa, Carmen Montesinos. Biografía completa.
Ver la película
Ver en YouTube (25 min). Copia subida por un usuario particular.
Mapeada por Gabrielle Garcia Steib y Pablo Gamba