DUEL AU PISTOLET – Gabriel Veyre (1896)

Sinopsis: Dos hombres de traje se enfrentan en un duelo a pistolas en los lindes de un bosque de México. Los duelistas se ponen en posición frente a la mirada expectante de unos pocos caballeros que ofician de público. Al fondo de la escena, unos carruajes se detienen sobre un camino. Cada uno dispara su arma. El perdedor se desploma en el suelo y es rápidamente asistido. El victorioso se fuga hacia los carruajes. 

Reseña: Poco más de siete meses después de su presentación mundial en el boulevard des Capucines de Paris, el cinematógrafo llega a México de la mano de dos enviados de los hermanos Lumière, Claude Ferdinand Bon Bernard y, nuestro hombre en cuestión, Gabriel Veyre. Luego de ofrecer una función privada al dictador Porfirio Diaz, el cinematógrafo tuvo su presentación pública el 14 de agosto de 1896 en el entresuelo de la Droguería Plateros. Allí se proyectaron algunas de las vistas más celebradas del famoso dúo de hermanos franceses que fueron recibidas con estupor por el público chilango. La estadía de Veyre y Bon Bernard duró alrededor de un año en el que registraron una serie de actualidades de la sociedad mexicana bajo el porfiriato. En esa producción de alrededor de 35 cortometrajes, las escenas variaban. Desde un grupo de lugareños bailando una danza autóctona en Jarabe tapatio (1896), hasta los momentos de ocio del tirano de turno como en El presidente de la república paseando a caballo en el bosque de Chapultepec (1896). La dupla francesa comenzaba a definir un mosaico de la sociedad mexicana de fines del siglo XIX.

Ahora bien, ¿por qué Duel au pistolet? ¿Dónde yace su singularidad? En principio, me arriesgo a afirmar, este film es el resultado de uno de los primeros intentos de Veyre de abandonar la pulsión verista en favor del artificio. Duel au pistolet es la recreación de un enfrentamiento real que tuvo como protagonistas a dos funcionarios del gobierno mexicano, Francisco Romero y José Verástegui, en 1894. El duelo era una práctica común durante el porfiriato, y Veyre decide volverlo un espectáculo. Unos años antes, como señala la historiadora Antonia del Rey, la compañía de Edison producía la primera película interpretada por actores mexicanos: Pedro Esquirel y Dionecio Gonzales – Mexican Duel, que registraba (¿casualmente?) otro duelo. La puesta en escena de este tipo de enfrentamiento armado inauguraba así toda una tradición cinematográfica. Una imagen tópica, que luego se volvería uno de los motivos centrales de los westerns norteamericanos, género que el cine mexicano reelaboraría en clave revolucionaria en la celebrada “Trilogía de la Revolución” de Fernando de Fuentes, unas décadas después. 

No obstante, lo que vuelve singular esta vista del realizador francés, está ligado al uso de la profundidad de campo. En un cine del plano autárquico, donde la frontalidad es la regla, Veyre encuentra la fuga. El cinematógrafo se ubica detrás de uno de los duelistas pero corrido hacia la izquierda, dejando ver la posición de su adversario. Detrás de ellos, un camino de tierra y más atrás unas casonas. Luego del disparo, el duelista que nos daba la espalda se desploma al suelo. Los espectadores acuden a atenderlo. El ganador se retira a los carruajes. En ese momento, esas dos acciones simultáneas se presentan en el mismo plano, conviven en dos posiciones distintas registrados con un sutil gesto moderno. En esa breve viñeta de Veyre ya estaban impresas las huellas que marcarían la futura cinematografía mexicana. Un cine fundado bajo el signo de la modernidad y de la violencia.

Texto por Santiago Mariñas Pequeño

Mapeada por Ramiro Pérez Ríos, Santiago Mariñas Pequeño y Tomás Guarnaccia

Sobre el director

Gabriel Veyre (Septème, Francia, 1871 – Casablanca, 1936) fue operador de los hermanos Lumière. Entre 1896 y 1897 llevó el cinematógrafo a México, Cuba, Venezuela y Colombia, donde filmó algunas de las primeras vistas de la región. Más tarde se instaló en Marruecos como fotógrafo y cineasta del sultán. Biografía completa.

Ver la película

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Fuentes

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