MUCHACHOS BAÑÁNDOSE EN LA LAGUNA DE MARACAIBO – Guillermo Trujillo Durán y Manuel Trujillo Durán (1897)

Sinopsis 

No sorprende que para ensayistas e investigadores “Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo” (1897) estuvo influenciada por los films de los Lumière. Partiendo de esa referencia podríamos describir que en la película no habían hojas de árboles moviéndose con el viento, pero si la superficie del lago ondeando al son de esos muchachos (tal vez niños o adolescentes) que jugaban y nadaban, aunque el autor decidió usar el gerundio “bañándose”. No podremos saber si miraban a cámara o si seguían alguna pauta de aquel venezolano que les filmaba y que aún desconocía el alcance de su más reciente adquisición en su viaje a Nueva York. Sus muchachos no eran trabajadores de una fábrica como en aquella película de los franceses, pero quizás eran hijos de obreros, campesinos o pescadores locales. No aparecía un tren embistiendo al auditorio pero no dejaba de sorprender, y todavía había algo aún por descubrir y desarrollar: un cine nuestro, latinoamericano. 

Reseña 

Es tanto el cine que se ha perdido, y con él, mucha memoria. “Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo” es una película de la que ya no hay sino lo que cuenta la historia del cine venezolano, un cine cada vez más vulnerado. Ese título que recuerda a pinturas del siglo XIX, fue uno de los primeros cortometrajes filmados y exhibidos en Venezuela. Hace mención al lago del que se extrajo casi todo el petróleo que una vez hizo rico al país, y que hoy, es un lago abandonado y enfermo por tantos derrames impunes de sustancias tóxicas, aparentemente necesarios para lograr esa abundancia que duró poco. 

Como no existen ni siquiera retazos de esas imágenes, a los venezolanos nos ha tocado imaginar lo que en ellas sucedía. ¿Cómo era nuestro lago? ¿Quiénes eran esos muchachos, eran sólo varones? ¿De qué estrato social? ¿Los conocía quien los registró? Fue Manuel Trujillo Durán -fotógrafo, periodista, ebanista y entusiasta de la ciencia y el arte- el primer venezolano en llevar al país uno de esos aparatos mágicos que podían capturar la imagen en movimiento. 

La experiencia fue en el Teatro Baralt de Maracaibo, que es lo único que existe de aquel evento además de una nota de prensa que reza: “Estreno del portentoso aparato EL CINEMATÓGRAFO (Vitascope perfeccionado). Nombre de los cuadros: 1· Los Campos Elíseos (Paris). 2· Un célebre especialista sacando muelas en el gran hotel Europa (Maracaibo). 3· Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo. 4· La llegada de un tren”. 

Se puede apreciar esa carga de espectáculo que arrastraba el fenómeno al usar el adjetivo “portentoso” para describir aquella máquina. Algo a destacar de la nota, es que aunque afirma que fue con el invento de los Lumière, algunos sostienen que se usó el de Edison. Por otro lado se duda de la fecha y se argumenta que el evento fue un año antes, en julio de 1896, apenas seis meses después de la primera proyección en Francia. Es lo que pasa cuando una sociedad no aprecia los archivos ni su patrimonio cultural, mitos que alteran hitos, entre otras cosas. También llama la atención que a las películas se las denominó “cuadros”, y es que el incipiente y revolucionario arte aún estaba virgen de todo lo que los cineastas y pensadores posteriores comenzaron a descubrir y asignarle. 

Quizás el fantasma de ese film que ya no es, vuelve una y otra vez para preguntarnos cómo son los muchachos que hoy se bañan en ese mismo lago que otras generaciones dejaron morir, o cómo eran esos muchachos de hace casi 130 años, que hoy sólo podemos imaginar porque aquella película corrió la misma suerte que el lago donde se divertían frente a la lente de Durán. Ojalá que, cualquiera sea la pregunta, nos lleve a preservar nuestro cine, y con él, testimonios de nuestro tiempo.

Texto por Michael Labarca

Mapeada por Michael Labarca y Pedro Emilio Segura Bernal

Sobre los directores

Manuel Trujillo Durán (Maracaibo, 1871-1933), fotógrafo, periodista y exhibidor, y su hermano Guillermo (Maracaibo, 1878-1967), poeta y periodista, fueron considerados durante mucho tiempo los primeros cineastas venezolanos, aunque hoy se discute que hayan filmado las vistas estrenadas en 1897. Biografía completa.

Ver la película

No se conserva ninguna copia.

Fuentes