Sinopsis:
Documental producido por el Instituto de Cinematografía de la Universidad de Chile, cuyos fines didácticos habrían estado orientados a presentar los aspectos modernizadores de la ciudad de Santiago, capital de Chile. Con un estilo innovador que replica ciertos cines de vanguardia europeos, en la película pueden verse diversos ejercicios formales que yuxtaponen los conceptos de tradición y modernidad desde una óptica propia de principios del siglo XX, un periodo marcado por la masificación de tecnologías tales como la electricidad pública, la edificación en altura, las luces de neón o los automóviles.
Reseña:
El Instituto de Cinematografía de la Universidad de Chile debe ser una de las mayores expresiones de la responsabilidad pública y su institucionalidad a principios del siglo XX, adscrita a proponer innovaciones orientadas al desarrollo de la nación. Creado a finales de 1929, su dirección fue encomendada a Armando Rojas Castro, quien se encontraba hasta ese entonces en Alemania adquiriendo conocimientos en realización cinematográfica dentro de los estudios de la UFA, lugar donde se habían producido importantes películas como El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920) o Metrópolis (Fritz Lang, 1927).
Convocado a retornar por el Estado de Chile para fundar el Instituto, Rojas Castro situó los objetivos en la producción de películas fuera de las lógicas industriales, creando también un circuito de distribución que llegaba a escuelas de todo el país e incluso con cines móviles. Es así que, mediante el empleo de nuevas tecnologías, el Estado contribuía al desarrollo del país con políticas que estimulaban la producción local y su vínculo con la educación. Santiago o El corazón de una nación es de las primeras películas producidas por el Instituto, en 1930, y que actualmente se puede ver gracias a la restauración 4K que realizó la Cineteca de la Universidad de Chile desde una copia íntegra que conserva, posiblemente la misma que se proyectó en la primera emisión de televisión pública de 1960, presentada entonces por el crítico de arte Santiago Romera.
La película, vista a través de los años, reviste numerosas cualidades a partir de un proceso de reflexión visual que algunos teóricos del cine han vinculado a las sinfonías urbanas, expresiones propias de esta época. El vínculo se acentúa en que la pionera Berlín, sinfonía de una ciudad (Walter Ruttmann, 1927) coincide con la estadía de Rojas Castro en Alemania, aumentando las especulaciones respecto a cuánto conocimiento tenía el chileno sobre las exploraciones del cine abstracto. Lo cierto es que Santiago o El corazón de una nación, es una película que toma distancia de los documentales nacionales que se conservan de este periodo, y a cambio articula un relato altamente formalista para plantear la relación entre tradición y modernidad.
El documental recrea subjetivamente la llegada de un provinciano a Santiago, un viaje en tren que permite contemplar el primer contacto entre tecnologías y el mundo rural mediante trucos ópticos que superponen la imagen del ferrocarril con una carreta. La puerta de entrada a la urbe es la mítica Estación Central, precisamente una zona agrícola convertida en metrópolis en 1900, y que da la bienvenida modernista al viajero, mostrando cómo numerosos pasajeros transitan en masa cargando incluso canastos con frutas y animales.
Tras este ingreso, la película se desarrolla en un radio acotado que gira en torno al casco histórico de Santiago, documentando el proceso de transformación arquitectónico que ésta experimenta, donde se construyen los primeros edificios en altura, se activan las luces de neón y la iluminación nocturna, que con pocos años de instalación debe haber sido un retrato significativo para los públicos que vieron la película en aquel entonces. Todo este trabajo técnico seguramente fue posible gracias a Edmundo Urrutia, pionero de la fotografía para cine, autodidacta que en los años 60 recuperó numerosas filmaciones del periodo silente que hoy pueden verse gracias a que las incorporó en su documental Recordando (1962). Así, la modernidad se exponía inminente pero, también, amenazante frente a un país subdesarrollado, tal como se registra en imagenes de trabajadores que ejercen sus funciones en precarias condiciones.
Santiago o El corazón de una nación es un precedente de un cine que busca construir una narrativa propia de lo Latinoamericano, con la particularidad de trabajar específicamente el palimpesto urbano que, en el presente, adquiere completa vigencia.
Texto por Luis Horta
Sobre el director
Edmundo Urrutia (Santiago, 1907 – década de 1960) fue camarógrafo y documentalista. Trabajó en el noticiario de El Diario Ilustrado y la Page Bros., en el Instituto de Cinematografía Educativa y en el Departamento Audiovisual de la Universidad de Chile, donde armó la antología Recordando (1961) con fragmentos del cine chileno antiguo. Biografía completa.
Ver la película
Ver en YouTube (11 min, copia del archivo fílmico de la Universidad de Chile).
Mapeada por Udo Jacobsen Camus