SALIDA DE LA FÁBRICA DE CIGARRILLOS «LA SIN BOMBO» – Autoría desconocida (1904)

Sinopsis:

El comienzo de la historia del cine está lleno de imágenes de obreros y obreras saliendo de grandes fábricas. Gente ignorando la cámara, gente saludando, gente en bicicleta, junta o separada. Hombres por un lado, mujeres por otro. La película sin nombre que llamamos Salida de la fábrica de cigarrillos “La sin bombo”, filmada en algún momento entre 1904 y 1911, registra la salida de los obreros de una cigarrera que tuvo varias locaciones en la ciudad de Buenos Aires y perteneció a la familia Canter entre 1854 y 1911. Comienza con la tradicional salida, pero con los obreros rodeados de carteles publicitarios. La segunda parte de la película es más inusual: las obreras se reúnen y bailan. En realidad caminan y se pegan tímidamente mientras que una mujer hace palmas, gira y las saca a bailar, una mujer que quiere convertir este retrato de trabajo en un musical silente. 

Reseña:

Es poca la información que se tiene de esta película. No tiene título, por ejemplo, y no conocemos la fecha de rodaje, o si se vio en público alguna vez. Sabemos, principalmente, lo que podemos ver: obreros, obreras y patrones saliendo de una fábrica entre carteles publicitarios. Obreras bailando en un patio, arengadas por una valiente. Lo que se sabe de la película sale de su soporte material (las perforaciones y la ventanilla) y de la historia de este espacio. Argentina no tiene cinemateca nacional, pero las investigaciones sobre la historia industrial y obrera aportan información fundamental. La “Sin bombo” fue una fábrica de cigarrillos que perteneció a la familia Canter (Domingo y, luego, su hijo Juan, una combinación de nombres cuya celebridad no llegaron a conocer seguramente: la de Juan Domingo Perón). Llegado al país en 1852 o 1853, Domingo Carter abrió la fábrica en 1854 y la dejó a su hijo en 1882. En 1911 la fábrica, como tantas otras cosas del país, pasó a manos de capitales ingleses. 

Los obreros son los protagonistas de la película, pero sobre todo las obreras. Sabemos que una jornada laboral promedio entre 1904 y 1911 en una cigarrera era de 12 o 14 horas, aunque en 1905 se estableció el descanso dominical para los obreros en general, y una jornada máxima de 8 horas para mujeres y niños (había para 1902 735 mujeres y 32 niños trabajando en esta industria). Sabemos que la película se filmó en épocas de migraciones masivas, pero antes del caudal que acompañó al período de guerras mundiales en Europa. Que se filmó en los últimos años antes de la Ley Sáenz Peña, que formalizó el sufragio universal en Argentina, pero no para las mujeres. Entonces sabemos casi con certeza que ninguna de las mujeres que aparece en imagen pudo votar (el voto femenino es de 1947). Lo que sí pudieron ser estas mujeres es sufragistas, aunque no lo sabemos. Pero la película es anterior incluso a las sufragistas. No es anterior a la red ferroviaria ni a los grandes parques diseñados por Carlos Thays, pero sí al subterráneo, a muchos de los grandes bulevares, a la Avenida 9 de Julio (la calle más ancha del mundo) y al obelisco, ese monumento central a la hora de pensar en una imagen de Buenos Aires. Podemos imaginar remotamente cómo era el mundo que estas imágenes conservan fragmentariamente. 

Hay muchas dudas que estas imágenes desprenden. Vemos que bailan las mujeres en un patio de la fábrica, ¿por qué no bailan los hombres?¿Es porque es más bello, más divertido, más extraño ver solo a las mujeres?¿Es porque son mujeres jóvenes y solteras y no sería apropiado? ¿Por qué los hombres ya se fueron? No sabemos si es sábado, domingo o día de semana, pero parece ser primavera (nadie está demasiado abrigado, pero la ropa no es tan liviana). ¿Fue un día de fiesta organizado para la película?¿O la película registró un momento de descanso? La película, de todas formas, es una fiesta. Espontánea u orquestada, este registro de la vida en esta fábrica no creyó suficiente la usual imagen de obreros y obreras saliendo del trabajo. Hacía falta algo más, un momento de felicidad singular. 

¿Y qué hacen las mujeres cuando tienen una cámara cerca, esperando a que hagan algo? Huyen, no del cuadro pero sí del registro sostenido de sus rostros, dando la espalda a la cámara. Giran y se pegan unas a otras, muestran sus vestidos, se acomodan el pelo. Hacen ademanes de timidez y autoconciencia, como tantas otras mujeres antes y después que ellas frente a un registro permanente de la imagen de una. Pero hay una mujer que rompe la regla general, se acerca a la cámara, aplaude y saca a las otras a bailar. ¿Por qué será?¿Es su rol? Parece que ella, la valiente, sabe lo importante y extraño que es esto que está pasando: estar en el cine, quizás para siempre. El destino de la mayoría de las películas mudas argentinas y del mundo no fue existir para siempre, pero esta película, este fragmento, sigue existiendo desde hace mucho más de cien años. La valiente fue una visionaria.

Texto por Lucía Salas

Sobre la autoría

Se desconoce quién la filmó. La copia en nitrato, de 91 metros y completa, pertenece al Fondo Colegio Nacional Buenos Aires del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken y fue digitalizada en 2016.

Ver la película

Ver en el canal del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken (3 min).

Mapeada por Lucía Salas, Vanja Munjin, Tomás Guarnaccia, Florencia Romano y Ramiro Sonzini

Fuentes