DON JUAN TENORIO – Salvador Toscano (1898)

Sinopsis:

Don Juan Tenorio: es un obra romántica publicada en 1844 en España por José Zorrilla y que tuvo su estreno el 28 de marzo de 1844. Es un drama religioso-fantástico en dos partes. En ella una apuesta entre dos amigos -apuesta de orgullo de machos- desencadena una serie de eventos que culmina en asesinatos y muerte. Pero como obra »religiosa» su final es fantasioso y feliz en donde dos amantes suben al cielo »entre ángeles» a pesar de sus »pecados». 

Reseña:

Es la Sevilla de 1545, en una noche de Carnaval. Don Juan y don Luis Mejía, amigos de farra, hacen una apuesta doble, para ver »quién de ambos sabía obrar peor, con mejor fortuna, en el término de un año» y »quien de los dos se batía en más duelos y quién seducía a más doncellas». 

Un año después de esa apuesta, los amigos se vuelven a encontrar en Sevilla, donde comparan sus hazañas. Gran escándalo en Sevilla, sin embargo nadie sabe a ciencia cierta lo que sucede. Durante la noche llegan a la Hostería del Laurel, la propiedad de Buttarelli, muchos curiosos en busca de conocer a fondo los detalles de la apuesta. Don Gonzalo, padre de doña Inés, se ha enterado de la apuesta y va a la hostería a asegurarse de lo que ha oído, así como don Diego, padre de don Juan.

Los amigos rivales cuentan los muertos en batalla y las mujeres seducidas. Al finalizar don Juan queda como vencedor. Sin embargo don Luis lo vuelve a desafiar diciéndole que lo que le falta en la lista es «una novicia que esté para profesar». Don Juan le apuesta a que conquistará a una novicia y que, además, le quitará a su prometida, doña Ana de Pantoja. Al oír el desafío, el comendador don Gonzalo de Ulloa, padre de doña Inés, que llevaba en un convento desde su infancia y estaba destinada a casarse con don Juan, deshace el matrimonio convenido. A la hostería llegan alguaciles que ponen bajo arresto a los dos nobles.

Don Luis y Don Juan logran salir de la cárcel y el primero se adelanta y va a doña Ana para suplicarle que se mantenga firme ante don Juan, en su intento de seducirla. 

Don Juan también sale y logra encerrar a don Luis. La última acción de don Juan, para asegurar la apuesta, es llamar a Lucía, la sirvienta de doña Ana, para pedirle que abra las puertas de la casa a cambio de dinero, a lo que Lucía accede.

En tanto, doña Inés lee una carta de don Juan, en la que declara abiertamente su amor hacia ella. Cuando ha concluido, don Juan penetra en la celda del convento, lo que provoca que ella se desmaye. Don Juan la toma y la lleva a su casa. Don Gonzalo llega, tiempo después, a contarle a la madre abadesa que la dueña de doña Inés está comprada y que teme por su bienestar. Aparece entonces la hermana tornera anunciando la desaparición de doña Inés.

En la casa de don Juan, doña Inés cae en las redes del galánper en ese momento llega don Luis, que quiere matar a don Juan. Casi inmediatamente llega don Gonzalo con gente armada. Don Juan manda a don Luis a una habitación contigua para que espere.

Don Juan se humilla ante don Gonzalo suplicando que le conceda a su hija a cambio de pruebas que él mismo dispone, a lo que se niega Don Gonzalo. Don Luis sale del cuarto y trata de aliarse con el comendador para matar a don Juan, pero finalmente resulta ser este el vencedor, dándole un balazo a don Gonzalo y una estocada a don Luis.

Don Juan huye de Sevilla en un bergantín.​

Cinco años después de la acción anterior, don Juan vuelve a Sevilla, buscando el antiguo palacio de la familia de los Tenorio. Encuentra en su lugar el panteón donde están enterrados don Luis y el Comendador, además del resto de las víctimas muertas a manos de él. En el lugar las estatuas son silentes testigos de lo acaecido. Allí don Juan descubre un sepulcro inesperado, el de doña Inés, que había muerto de pena al comprender que don Juan y ella jamás podrán estar juntos a pesar de amarse profundamente.

Llegan al lugar Centellas y Avellaneda; la presencia de estos dos viejos amigos hace que don Juan los invite a su casa a cenar junto con el espíritu de don Gonzalo. Mientras cenan, suena un aldabonazo y hace su aparición el espectro del Comendador, que acude con el objetivo de conducir a don Juan al infierno. Sin embargo, otro espírtu intercede, el espectro de doña Inés, que intercede y logra que ambos suban al cielo entre ángeles y cantos celestiales.

NOTAS

Constituye, junto a El Comendador de Sevilla (1630) y El burlador de Sevilla y convidado de piedra, (1630), una de las dos principales materializaciones literarias en lengua española del mito de Don Juan.

Pero estamos ante una versión mexicana de la obra, una de las primeras cintas dramáticas del cine mexicano, realizada hacia 1898 por Salvador Toscano, pionero del cine en México, quien también fuera distribuidor de películas. La obra española es extensa por lo que podemos suponer que la cinta fué un largometraje (las películas largas duraban alrededor de 10 minutos entonces). Infortunadamente no quedan copias de la misma por lo que solo podemos especular.

Es la primera película basada en la antedicha pieza teatral, al igual que la primera cinta mexicana distribuida internacionalmente.Es considerada como una película perdida. Posteriormente el cine español ha producido al menos dos versiones cinematográficas de la obra Don Juan Tenorio, la de 1922 dirigida por Ricardo de Baños (en la era del cine silente) y otra en 1949.

La versión mexicana fue protagonizada por Paco Gavilanes en el papel de Don Juan.

Texto por Joaquín García Morales

Sobre el director

Salvador Toscano (Jalisco, 1872 – Ciudad de México, 1947) fue ingeniero y uno de los pioneros del cine en México. En 1897 abrió en la capital una sala con un cinematógrafo Lumière y comenzó a filmar. Registró durante décadas la vida del país y la Revolución; con ese material su hija Carmen montó Memorias de un mexicano (1950). Biografía completa.

Ver la película

Película perdida: no se conserva ninguna copia.

Mapeada por Joaquín García Morales

Fuentes